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San Teobaldo de Marly, Abad

Se celebra: 8 de julio Santos
San Teobaldo de Marly, Abad

Un ejemplo de humildad y servicio a los demás, san Teobaldo de Marly encarnó la vida religiosa en su máxima expresión. De noble origen y distinguido en los torneos, abrazó la senda de la pobreza y la oración en el monasterio cisterciense. Su vida, marcada por la humildad y la entrega a los hermanos, se vio salpicada por milagros, convirtiéndolo en un modelo de santidad para la comunidad cristiana. Este artículo explora la fascinante vida de este santo, su legado y su influencia perdurable en la historia de la Iglesia.

Datos principales

DatosDetalles
Nombre completoTeobaldo de Marly
Fecha de nacimiento
Fecha de muerte8 de diciembre de 1247
Lugar de nacimientoMarly, Francia
Lugar de fallecimientoVaux-de-Cernay, Francia
Día de celebración8 de julio
ElogiosHumildad, piedad, servicio a los demás, fervor religioso.
AtributosLirios, hábito cisterciense
CanonizaciónCulto reconocido por el Papa Clemente XI el 25 de septiembre de 1710
PatronazgoNo especificado de forma clara en el texto. Posiblemente, comunidades religiosas cercanas a la Orden Cisterciense.

Nacimiento y primeros años

Teobaldo, hijo de Bouchard de Montmorency, señor de Marly, y Matilde de Chateaufort, disfrutaba de un origen noble. Su familia pertenecía a la alta sociedad francesa, y Teobaldo se inició en la vida cortesana. La información disponible no ofrece detalles exactos sobre su infancia. Sin embargo, se sabe que desde temprana edad mostró interés por las prácticas religiosas, lo que, como se explicará más adelante, contrastó con su educación temprana en las armas. Se destaca su participación en torneos, actividades comunes para la juventud de su clase social.

Vocación y conversión

La noticia de su devoción a la Virgen María es un testimonio de su inclinación hacia la espiritualidad, incluso en medio de su vida social y militar. Se observa un punto de inflexión en su vida cuando decide, en 1226, tomar el hábito cisterciense en la abadía de Vaux-de-Cernay. Esta decisión marca un claro cambio de trayectoria, una vocación hacia una vida dedicada a la religión y la oración. Este cambio se produjo a pesar de su formación en la vida de las armas.

Vida religiosa y obra

Su vida en el monasterio de Vaux-de-Cernay fue de una notable entrega al servicio de sus hermanos. Se le describe como un abad que cultivaba la humildad y la pobreza, algo inusual en la época y en su clase social. Tomás, abad anterior, fue determinante en su formación. Teobaldo se desempeñó como prior y luego como abad, mostrando una profunda dedicación a la administración de la comunidad monástica. Su labor se extendió a la gestión de la abadía de Breuil-Benoit y de la abadía femenina de Port-Royal, demostrando su liderazgo. Se destacan acciones de servicio como el transporte de materiales de construcción, un acto tangible de humildad. Agregó el gobierno de la abadía de Trésor, ampliando su responsabilidad y demostrando su capacidad de gestión. Su gestión abacial fue de doce años de fecunda administración.

Milagros y hechos extraordinarios

Una de las historias más conocidas de san Teobaldo se refiere a la visita del rey San Luis y su esposa, Margarita de Provenza, quienes, sin descendencia, le pidieron sus oraciones. Según la leyenda, Teobaldo les regaló un cesto con once lirios, simbolizando los futuros once hijos que tendrían. La escena, representada en el cuadro del pintor J.M. Vien, se convirtió en un símbolo de la intercesión de san Teobaldo. Este hecho, aunque legendario, refleja la reputación que ya se había ganado Teobaldo, como hombre de fe.

Muerte y canonización

Teobaldo murió en Vaux-de-Cernay el 8 de diciembre de 1247, concluyendo una vida dedicada a la oración y el servicio. Su tumba, inicialmente en la sala capitular, atrajo a numerosos peregrinos, lo cual indica su creciente fama de santidad. Sus reliquias fueron trasladadas a la capilla de la enfermería y, posteriormente, a la iglesia, como resultado del culto y la veneración. La reconocimiento del culto por parte del papa Clemente XI en 1710, consolida su estatus de santo.

Elogios y culto posterior

Su fervor religioso, entrega a la comunidad monástica, y humildad destacan en los relatos. Es considerado un modelo de santidad por su ejemplo de vida y servicio. Su culto se mantiene hasta la actualidad en la orden cisterciense, donde se lo recuerda cada 8 de julio. Las peregrinaciones a su tumba y el culto posterior son testimonio del impacto de su vida y obra en la comunidad cristiana.

"El Señor es mi pastor, nada me faltará." (Salmos 23:1)

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