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San Gilberto de Sempringham, Monje y Presbítero

Se celebra: 3 de marzo Santos
San Gilberto de Sempringham, Monje y Presbítero

Introducción

San Gilberto de Sempringham, una figura emblemática de la Inglaterra medieval, nos presenta un ejemplo de entrega total a Dios y de profunda caridad hacia los demás. Su vida, marcada por una intensa espiritualidad y una vocación social, impulsó la fundación de una orden religiosa única en su tiempo, las Gilbertinas, que, a pesar de su desaparición en la época de la Reforma, dejó una huella indeleble en la historia de la Iglesia. Este artículo explora la vida de San Gilberto, desde sus humildes comienzos hasta su legado perdurable, revelando su profunda influencia en la vida religiosa de su tiempo y su trascendencia histórica.

Datos principales

DatosDetalles
Nombre completoSan Gilberto de Sempringham
Fecha de nacimientoc. 1090
Fecha de muerte1189
Lugar de nacimientoSempringham, Lincolnshire, Inglaterra
Lugar de fallecimientoSempringham, Lincolnshire, Inglaterra
Día de celebración3 de marzo (diócesis de Northampton y Nottingham); 4 de febrero (Canónigos de Letrán)
ElogiosFundador de la orden Gilbertina, ejemplo de intensa espiritualidad y profunda caridad, destacado por su austeridad y entrega a los pobres, gran influencia en la vida religiosa inglesa.
AtributosAusteridad, humildad, caridad, pobreza, entrega a la oración.
Canonización1202 por el papa Inocencio III
PatronazgoNo se menciona un patronazgo específico en el texto.

Nacimiento y primeros años

San Gilberto nació en Sempringham, Lincolnshire, en la Inglaterra medieval, en fecha aproximada del año 1090. Los detalles de su infancia son escasos, pero se puede inferir una vida probablemente sencilla, caracterizada por los valores de la época. Sin embargo, se destaca la importancia de su contexto familiar, ya que su padre, responsable de la administración de los beneficios eclesiásticos de Sempringham y Terrington, desempeñó un papel fundamental en la formación de la vocación del futuro santo.

Vocación y conversión

No existen datos concretos sobre la conversión de San Gilberto. Sin embargo, la biografía indica una vocación que se desarrolló gradualmente. Su posterior elección para administrar los beneficios eclesiásticos, que distribuyó prioritariamente entre los pobres, apuntó hacia un camino de entrega a los más necesitados. Esta decisión marca el inicio de su obra social.

Vida religiosa y obra

Después de su ordenación sacerdotal, San Gilberto enseñó en una escuela gratuita, una muestra de su compromiso con la educación. A partir de 1123, su trabajo se enfocó en la distribución de las rentas eclesiásticas de Sempringham y Terrington entre los pobres, reservando solo lo mínimo para sus necesidades personales. Este ejemplo de austeridad fue determinante en la formación de otros. Su profunda vocación religiosa le llevó a crear una orden religiosa: las Gilbertinas. En 1147, solicitó a los cistercienses que dirigieran su nueva comunidad, pero al no poder aceptarse su solicitud, el Papa Eugenio III autorizó su liderazgo. San Gilberto completó la orden añadiendo un grupo de canónigos regulares para acompañar a las monjas. Esta orden, caracterizada por una doble regla (San Benito para las monjas y San Agustín para los clérigos), fue la única orden religiosa fundada en Inglaterra durante la época medieval. Su influencia se limitó a las fronteras inglesas, con 26 conventos activos hasta la supresión de los monasterios.

Milagros y hechos extraordinarios

La información proporcionada no menciona milagros atribuidos a San Gilberto.

Muerte y canonización

San Gilberto murió en Sempringham en 1189 a la edad de 106 años. Su vida, marcada por la austeridad, la caridad y la entrega a Dios, fue reconocida por la Iglesia, culminando en su canonización en 1202 por el papa Inocencio III.

Elogios y culto posterior

La vida de San Gilberto es alabada por su profunda espiritualidad, su caridad hacia los necesitados y su creación de una orden religiosa, las Gilbertinas, única en su época en Inglaterra. Su austeridad, humildad y entrega a la oración fueron reconocidas como un modelo a seguir. Su culto, aunque la orden se extinguió, sigue presente en las diócesis de Northampton y Nottingham y en los Canónigos de Letrán.

"El que quiere ser perfecto, deberá desprenderse de las riquezas y los placeres del mundo. Y si en algún momento alguna cosa de eso le pudiera tentar, que no se detenga en ello, sino que huya de ello con toda velocidad" (Atribuido a San Gilberto).

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