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San Enrique de Ossó y Cervelló, Presbítero y Fundador

Se celebra: 27 de enero Santos
San Enrique de Ossó y Cervelló, Presbítero y Fundador

San Enrique de Ossó y Cervelló, un sacerdote español del siglo XIX, destaca por su profunda devoción a Dios, su ardiente compromiso con la Iglesia y su incesante labor apostólica. Su vida, marcada por la adversidad y la dedicación sin límites, dejó una huella imborrable en la historia de la Iglesia española, dando vida a una congregación religiosa que se extiende por tres continentes, y forjando un legado duradero de catequesis, oración y servicio a los demás. Descubre la inspiradora historia de un hombre que, en un contexto de fuertes cambios sociales, supo mantenerse fiel a sus convicciones y consagrar su vida a la salvación de las almas.

Datos principales

DatosDetalles
Nombre completoEnrique de Ossó y Cervelló
Fecha de nacimiento16 de octubre de 1840
Fecha de muerte27 de enero de 1896
Lugar de nacimientoVinebre, diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona (España)
Lugar de fallecimientoGilet (Valencia), convento de los Padres Franciscanos
Día de celebración27 de enero
ElogiosFundador de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, reconocido catequista y escritor, comprometido con la defensa de la fe católica en un contexto de cambios sociales.
AtributosDevoción a Santa Teresa de Ávila, entrega a la catequesis, a la formación religiosa y al apostolado.
Canonización16 de junio de 1996, por el Papa Juan Pablo II
PatronazgoCatequistas españoles

Nacimiento y primeros años

Enrique de Ossó nació en Vinebre, un pequeño pueblo de la diócesis de Tortosa, en la provincia de Tarragona, el 16 de octubre de 1840. Desde niño demostró una marcada devoción a Dios, reflejada en su posterior dedicación a la vida religiosa. Mientras su madre deseaba que se ordenara sacerdote, su padre lo encaminó hacia el comercio. Sin embargo, una grave enfermedad le permitió experimentar la gracia de la primera comunión por viático. Su vida cambió cuando su madre falleció en el cólera de 1854. Ese mismo año, abandonó el aprendizaje comercial en Reus y se retiró a Montserrat.

Vocación y conversión

La experiencia de perder a su madre y su posterior encuentro con la soledad de Montserrat, junto a la persistente presión familiar, jugaron un rol fundamental en la consolidación de su vocación. Vuelto a casa con la intención de cumplir su vocación, comenzó sus estudios en el Seminario de Tortosa el mismo año 1854. Esta decisión supuso un punto de inflexión en su vida. La muerte de su madre, unida a su devoción a Dios, y a su encuentro con la oración en Montserrat, consolidaron su deseo de consagrar su vida al servicio del Señor.

Vida religiosa y obra

Ordenado sacerdote en Tortosa el 21 de septiembre de 1867, celebró su primera misa en Montserrat el 6 de octubre, coincidiendo con la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Su entrega al sacerdocio se plasmó en una activa dedicación a la catequesis, una de sus pasiones más profundas. En 1871, organizó una escuela metódica de catecismo en doce iglesias de Tortosa, actividad que le llevó a escribir la "Guía práctica" para catequistas. Esta obra, que marcó un hito en su obra, le consolidó como un reconocido y popular sacerdote. Su devoción por Santa Teresa de Ávila fue profunda, inspirando su apostolado, sostenido por el amor a Jesús y María y por una fidelidad inquebrantable a la Iglesia y al Papa.

Siguiendo la visión de Santa Teresa, Enrique promovió asociaciones para jóvenes, especialmente, como la "Congregación mariana" de jóvenes labradores y la Asociación de "Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús". En 1876, fundó el "Rebañito del Niño Jesús", instituciones que promovían una intensa vida espiritual, vinculada al apostolado en el entorno social.

Su gran preocupación por la formación religiosa también le llevó a fundar la publicación semanal "El amigo del pueblo" (1871), que posteriormente se transformó en la Revista mensual "Santa Teresa de Jesús" (1872). A través de esta plataforma, difundió la doctrina católica, las enseñanzas de los Papas Pío IX y León XIII, promovió el conocimiento de Santa Teresa de Ávila y aportó información actualizada sobre la Iglesia. Su compromiso no solo se limitaba a la oración; abarcó la realidad social de la época, publicando catecismos sobre la masonería (1884) y sobre la Rerum Novarum (1891).

En 1891, fundó la congregación de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, cuyo objetivo era la evangelización del mundo, la formación de jóvenes y su educación cristiana. La congregación se extendió por España, Portugal, México y Uruguay, alcanzando a tres continentes actualmente. Además, proyectó una congregación de "Misioneros Teresianos", si bien este proyecto no llegó a concretarse durante su vida.

Milagros y hechos extraordinarios

San Enrique de Ossó es venerado por su intensa vida de oración y su fiel servicio a la Iglesia. Sus escritos, su obra como fundador, y su ardiente compromiso con la fe son considerados ejemplos a seguir.

Muerte y canonización

Enrique de Ossó falleció el 27 de enero de 1896 en Gilet (Valencia), dentro del convento de los Padres Franciscanos donde se había retirado para orar. Sus últimas reflexiones giraban en torno a la acción de la gracia del Espíritu Santo en la vida cristiana. Su canonización por el Papa Juan Pablo II tuvo lugar el 16 de junio de 1996, en Madrid.

Elogios y culto posterior

Su vida consagrada al servicio de los demás, su profunda devoción a Dios y su fiel adhesión a la Iglesia lo convierten en un ejemplo admirable de santidad. Su legado perdura a través de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, y su reconocimiento como patrono de los catequistas españoles.

"El hombre no tiene otro horizonte que la plenitud de Dios." - San Enrique de Ossó

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