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Beatos Pedro del Sagrado Corazón, Félix de las Cinco Llagas y Benito de la Virgen del Villar: Mártires de la Fe en la Guerra Civil Española

Se celebra: 25 de julio Beatos
Beatos Pedro del Sagrado Corazón, Félix de las Cinco Llagas y Benito de la Virgen del Villar: Mártires de la Fe en la Guerra Civil Española

Los mártires Pedro del Sagrado Corazón, Félix de las Cinco Llagas y Benito de la Virgen del Villar, religiosos de la Congregación de la Pasión, ofrecen un conmovedor testimonio de fe y entrega en la trágica época de la Guerra Civil Española. Sus vidas, marcadas por la persecución y el martirio, representan un faro de esperanza y valentía para la Iglesia y la humanidad. Su sacrificio, lejos de apagarse, ha iluminado el camino a la santidad para quienes buscan inspiración en su ejemplo de devoción.

Datos principales

DatosDetalles
Nombre completoPedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzun, Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz
Fecha de nacimiento19 de mayo de 1907, 6 de noviembre de 1915, 4 de enero de 1898
Fecha de muerte25 de julio de 1936
Lugar de nacimientoAlba de los Cardaños, Palencia; Mendigorria, Navarra; Cintruénigo, Navarra
Lugar de fallecimientoUrda, Toledo
Día de celebración25 de julio (En común)
ElogiosMártires de la fe cristiana en la persecución religiosa de la Guerra Civil Española, entregaron sus vidas por Cristo.
AtributosImágenes de los tres mártires como religiosos Pasionistas, habitualmente con los instrumentos de su martirio (fusiles, etc.).
CanonizaciónJuan Pablo II el 1 de octubre de 1989
PatronazgoEspecíficamente no se menciona patronazgo a un grupo concreto.

Nacimiento y primeros años

Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo nació en Alba de los Cardaños el 19 de mayo de 1907. Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzún, el 6 de noviembre de 1915, en Mendigorria, y Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz el 4 de enero de 1898, en Cintruénigo. Sus inicios fueron caracterizados por la formación familiar y la influencia del entorno en el que crecieron. Si bien se carece de detalles específicos en este punto, es seguro suponer que recibieron una educación cristiana, lo que sentó las bases para su posterior vocación religiosa.

Vocación y conversión

Cada uno de ellos abrazó la Congregación de la Pasión con fe y entusiasmo. Pedro realizó su profesión religiosa en 1923, siendo ordenado presbítero el 19 de junio de 1932. Félix dio sus votos entre los Pasionistas el 29 de octubre de 1933, y Benito profesó en los mismos el 29 de junio de 1914, mudándose al convento de Daimiel a principios de julio de 1936.

Vida religiosa y obra

Sus vidas religiosas estuvieron centradas en el servicio a Dios y al prójimo. Sus responsabilidades y actividades dentro de la orden se centraron en la oración, la predicación y el trabajo pastoral. Se destaca su dedicación a las almas, su compromiso con la vida contemplativa y su entrega a la labor evangélica, siguiendo la espiritualidad Pasionista.

Milagros y hechos extraordinarios

La Hagiografía no recoge milagros atribuibles a los mártires en vida. Sin embargo, su martirio en sí mismo es considerado un hecho extraordinario, un testimonio ejemplar de fe en la adversidad. Es el testimonio de sus vidas y el sufrimiento que asumieron lo que los convierte en ejemplos.

Muerte y canonización

La Guerra Civil Española trajo consigo una profunda persecución religiosa. En el 25 de julio de 1936, los tres religiosos Pasionistas fueron fusilados en Urda, provincia de Toledo, por su firmeza en la fe cristiana. Su muerte violenta, producto de una brutal represión, les otorgó el martirio, un testimonio excepcional de fidelidad a Cristo. Su beatificación por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1989, reconoció oficialmente su santidad.

Elogios y culto posterior

Su legado trasciende su tiempo. Los beatos Pedro del Sagrado Corazón, Félix de las Cinco Llagas y Benito de la Virgen del Villar son recordados como un testimonio de valentía, fidelidad y compromiso con la fe. Su martirio resonó en la comunidad cristiana, especialmente en la congregación Pasionista y en la sociedad española en su conjunto. La comunidad religiosa y el culto popular han mantenido viva su memoria, reconociendo su sacrificio como una fuente inspiradora de fe y esperanza. Su canonización y su día de celebración, el 25 de julio, recuerda a la Iglesia su ejemplo de resistencia y amor.

"El amor de Dios es más fuerte que la muerte." (Atribuido a los Santos, no explícitamente citado.)

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